¿QUÉ ES EL SIDA?.

(Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida)

  1. Cómo se transmite.
  2. Cómo se detecta.

El sida consiste en la aparición de una o varias enfermedades, que se desarrollan como consecuencia de la infección por VIH. Este virus ataca preferentemente al sistema inmunitario o de defensa del organismo (linfocitos CD4), deteriorándolo y haciéndolo más vulnerable a padecer infecciones o tumores.
Después de la infección, suele haber un periodo de varios años sin síntomas, durante el cual las personas infectadas reciben el nombre de "portadores" o "seropositivos". Durante este tiempo el VIH no permanece inactivo, sino que continúa multiplicándose activamente dentro de las células e infectando otras nuevas. Poco a poco las defensas del organismo se van debilitando. Aparecen entonces los signos y síntomas que definen el sida. Las personas infectadas por el VIH, tengan o no síntomas, pueden transmitir la infección a otras.


VIH. Virus de Inmunodeficiencia Humana causante del SIDA
10.000 VIH juntos en fila, sólo ocupan 1 milímetro.
En un punto de este texto cabría una colonia de 200.000 VIH

1. ¿Cómo se transmite el VIH?

El VIH no se propaga por vía aérea ni por vía digestiva. Es muy poco resistente a las condiciones ambientales y tiene dificultades para sobrevivir fuera del organismo, destruyéndose fácilmente con el calor, la lejía y los detergentes habituales.

El VIH está presente en la sangre, semen y secreciones vaginales de las personas infectadas, y en menor medida en la leche materna. Por ello, las vías de transmisión son: la sexual, por la sangre, y de una madre infectada al feto o a su hijo recién nacido.
En las actividades de la vida diaria no hay riesgo de transmisión del VIH.

2. ¿Cómo se detecta?

El diagnóstico de infección por VIH se hace a través de un simple análisis de sangre (test del VIH o prueba del sida) que detecta la presencia de anticuerpos antiVIH. Después del contacto con el virus, pueden transcurrir entre tres y seis meses hasta que los anticuerpos fabricados por el organismo sean detectables. Por ello, este test debe realizarse transcurridos al menos tres meses desde la última práctica de riesgo.

Si el análisis resulta positivo, la persona está infectada ( es seropositiva o portadora). Si, por el contrario, resulta negativo, el médico deberá valorar la conveniencia de repetirlo de nuevo unos meses después, para asegurarse de que la persona no está infectada.

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