Diario El País 1-12-98
PREVENIR EL SIDA
Todos hemos oído aquello de que prevenir es mejor que curar,
pues en el caso del SIDA, prevenir no es simplemente mejor
que curar: es la única cura. Para el caso de una enfermedad
mortal y no curable, es necesario prevenir con total seguridad,
ya que no vale una prevención parcial para esta enfermedad
mortal y no curable. Desde el punto de vista epidemiológico,
la prevención más eficaz es cuando se aborda en los primeros
estadios, más que en los últimos a través de condones y
jeringuillas estériles. Por lo tanto conviene actuar en "el
proceso de producción de la enfermedad", luchando para que no
crezcan las prácticas de riesgo, y los grupos de riesgo. Si
los grupos de alto riesgo no disminuyen y no varían su conducta,
nadie puede asegurar que la enfermedad será erradicada y que la
difusión del SIDA disminuya, ya que mientras persistan los
comportamientos que favorecen la transmisión, habrá un aumento de
los infectados y un crecimiento de la enfermedad.
En las líneas anteriores se deja expuesto un concepto claro: la
prevención primaria. Esa es la prevención realmente eficaz.
Cualquier médico, tratándose de otras enfermedades,aconseja a sus
pacientes realizar una prevención primaria. Si alguien tiene una
úlcera de estómago, le dirá que no tome comidas fuertes, para que
no sea necesario después aplicar medicinas para que el estómago
soporte aquella comida. Si alguien es proclive a coger faringitis,
el médico le dirá que no debe fumar o exponerse a respirar aire
frío, o ¿acaso hay sprays protectores de la faringe, para que así
el paciente pueda realizar cualquier imprudencia con menos riesgo?.
Si a un paciente le afecta mucho el tabaco para sus bronquios, el
médico le aconsejará que deje de fumar o al menos reduzca mucho el
número de cigarrillos. Todos estos consejos forman parte, o son
consecuencia, de la aplicación de la prevención primaria, es decir,
se actúa en el primer proceso de riesgo de contraer la enfermedad.
Esta es pues la auténtica prevención, las prevenciones posteriores
ya hemos visto todos los defectos que poseen.
Se hace necesario un gran esfuerzo de reflexión a nivel
internacional que revalúe las causas profundas de esta patología
social que es la drogadicción, así como redefinir el papel que la
sexualidad ocupa en la realización del ser humano. Una sexualidad
indiscriminada, a cualquier precio, sin puntos de referencia,
desajustada de otras facetas básicas de la persona, convierte al
hombre en animal inferior con una existencia patológica.
Con el SIDA no nos encontramos sólo un problema estrictamente
sanitario, como querrían algunos, también es un problema ético.
En este caso, es "La consecuencia de un abuso práctico de la
sexualidad en modalidades incorrectas de frecuencia y lugar, y
en sus combinaciones con circunstancias de drogadicción o
promiscuidad".
Pero el capítulo de la prevención no es sencillo, pues se trata
de una enfermedad del comportamiento. Además de la investigación,
las otras soluciones al SIDA deben ya venir de mano de la
educación sanitaria, de la educación sexual, y de la transmisión
de una serie de valores humanos como la responsabilidad personal
que motive a las personas al rechazo de drogas y de otras
conductas de riesgo. Y la mejor forma de prevenir, de educar
comportamientos, es comenzar por llamar a las cosas por su nombre,
por decir las cosas claras, sin dobles interpretaciones, aunque
nos ganemos los abucheos de muchos que no quieren oírlo. De
George Orwell es la frase de : "Hemos caído tan bajo, que
atreverse a proclamar lo obvio se ha convertido en el deber
primordial de todo hombre inteligente".
Imaginamos la sociedad dentro de 50 años como lo que es ahora
respecto a otras epidemias que como el cólera, tifus, etc.
diezmaba las poblaciones, y fueron vencidas. Esas epidemias
fueron vencidas gracias a la investigación pero sobre todo gracias
a la limpieza. Cuando rectifiquemos un tanto los actuales hábitos
peligrosos respecto al SIDA, y la investigación avance, habremos
ganado al SIDA. Pero si no lo hacemos y el virus VIH se revela
como infalible ante cualquier persecución, pues gracias a su
mutabilidad supera todas las barreras, entonces estamos perdidos.
La revolución sexual ocurrida en las últimas décadas ha llevado a
un cambio de planteamientos y perspectivas de muchos expertos,
sobre todo, si estos no tienen hijos. Conductas que han llegado
a ser aceptadas por algunos adultos en privado, son propugnadas
ahora para los niños. Quienes actúan de esta manera deberían
darse al menos cuenta que lleva tiempo hacer de un niño un adulto;
y que los hábitos que no tienen obvias consecuencias trágicas
para los adultos, suelen ser malentendidas y llevadas a la
práctica más irresponsablemente aún por jóvenes inmaduros.
En las campañas sobre el SIDA no suele tenerse en cuenta que
para apagar el fuego, no hay que añadir más fuego, sino sacar
la leña, ese es el único camino.Se cuenta que una banda municipal
tenia organizado amenizar las fiestas de la localidad tocando en
ronda por la calles una serie de canciones de su repertorio. Pero,
he aquí, que cuando ya están acabando de tocar el repertorio,
mientras iban en marcha por las calles de la ciudad, se dan
cuenta que aún quedan bastantes calles por recorrer. El director
de la banda, alarmado, pregunta al concejal de fiestas qué hacer.
A lo que el concejal, sin dudarlo, dice : ¿que van a hacer ?,
pues volver a comenzar el repertorio, pero esta vez, con más
bombo. Así ocurre con las campañas del condón de las que este
último verano hemos tenido que sufrir : no saben otra música
que la condonmanía.
Recomendar el condón, y no la responsabilidad y el rechazo de
comportamientos peligrosos, es igual de estúpido que un consejo
que a veces se ha visto escrito contra el racismo. A los grupos
xenófobos no se les ocurre otra cosa para evitar disturbios o
problemas racistas, que pintar en las calles la siguiente leyenda:
"! negro ¡ , ayúdanos a combatir el racismo : vuélvete a tu país".
Con esta frase, una persona que no analice bien el problema,
pensará que tienen razón: si no hay inmigrantes negros no hay
racismo. Pero quien tenga dos dedos de frente se dará cuenta de
que aunque esa medida fuera viable, ¿estaría resuelto
ya el odio interior que sienten hacia las personas de color?.
¿Se está atajando la raíz del problema?.
Pues esa es la lógica que utilizan también los apologistas del
condón. ¿Se está resolviendo el desorden con que muchas personas
tratan su cuerpo?. Si ese lema contra el racismo se les ocurre a
los racistas, ¿por qué se les ocurre a otros la solución del
condón para el SIDA?.
Una campaña del Ministerio de Sanidad señala que "Todos somos
iguales ante el SIDA". Al primero que habría que convencer de
esto es al virus VIH que sigue comportándose de un modo
discriminatorio. Sigue atacando principalmente a drogodependientes.
Es verdad que la prevención del SIDA afecta a todos; pero también
es verdad que a diferencia de la gripe, si se evitan ciertas
conductas, el riesgo desaparece.
Nuestra capacidad de reflexión no es atacado -que se sepa- por
el virus del SIDA, el VIH. Por lo tanto, los ciudadanos seguimos
preguntándonos como no se para esto. No podemos encogernos de
hombros como quien lo hace ante problemas del paro, de los
accidentes de carretera, o del terrorismo.
Estamos obligados a reflexionar para no dar a nuestra amiga
reincedente en la droga quinientas pesetas para una nueva dosis.
Reflexionamos para denunciar a las autoridades penitenciarias
que no cuidan del interno y éste se convierte en drogodependiente
en la propia cárcel. Reflexionamos para reconocer que la
incidencia del SIDA en España no desciende apenas, contrariamente
a lo que dice Sanidad, pues fueron 6.113 casos en 1997, (datos
de la U.E. a 1-4-98), y que crece la cifra de incidencia de
seropositivos, de la cual no nos informan. Lamentamos que en la
Rosilla (Madrid) la policía pueda ser linchada por preguntar
demasiado a un camello.Hay cosas que deben cambiar. Este barco
de la sociedad en el que estamos todos, está haciendo agua, y
con tiritas se quieren taponar. Cada vez se llena más de agua,
más difícil será achicarla, y más riesgo de hundimiento para
personas inocentes.
Proponemos :
- Más investigación de medicamentos y vacunas
- Más ayudas a enfermos para que ingresen en centros
asistenciales, y no para que se droguen o para drogarles.
- Más educar las costumbres del pueblo
- Más represión del tráfico y consumo de droga
- Menos corrupción de costumbres
- Menos permisividad con la prostitución y el consumo de droga
- Menos altas voluntarias de estos enfermos en hospitales
- Menos discriminación de los enfermos o portadores
- Menos hipocresía del que no tolera que se fume tabaco y sí
tolera que se droguen
Todas estas medidas costará su aplicación, no son populares,
pero son necesarias. ¿Quién le pone el cascabel al gato ?.
¿Los jueces ?, ¿los políticos ?, ¿la policía ?, ¿los médicos ?.
Nadie se atreve, y en esta espera, el gato ha crecido, y ya se
ha hecho un tigre.
P. P. C.
Presidente del Comité Independiente Anti-sida